Hay dos tendencias respecto a la forma en que debe ser tratado el manto de este perro: una consiste en cuidarlo y presentarlo como si de un Afgano se tratara: o sea, bañándolo semanalmente, untando de aceite su pelo. Este tipo de cuidados incluye el que se le haga una raya en medio a lo largo del cuerpo, comenzando lógicamente por la cabeza. Naturalmente, con toda esta clase de cuidados es obvio que el pelo deja de tener la aspereza clásica de un perro de pastor y se va suavizando hasta conseguir un tacto sedoso.
Si bien aparentemente estos perros pueden resultar vistosos, no es recomendable, ya que no podemos olvidar que se trata de una raza cuya funcionalidad es la del perro ovejero y no deja de ser un perro rústico; un exceso de cuidado le haría perder una de sus características importantes.
Referente a los cuidados que recomendamos lo siguiente:
- Bañarlo lo menos posible. Siempre con un champú neutro y que no suavice el pelo.
- Una vez que el animal esté seco, se le puede aplicar un spray deselectrizante para que el pelo no se le ahueque y se le levante, facilitando con ello el, que pueda apreciarse su línea dorsal y, en definitiva, su estructura.
- Es importante que las partes que tenga blancas no le amarilleen, como pueden ser la barba y su entorno, collar y partes anteriores de las extremidades; para ello existen productos especiales que blanquean sin perjudicar al pelo.
- Si después de haber leído atentamente estos consejos prácticos alguien puede creer que se trata de una raza difícil de tener en condiciones para presentar en una exposición canina, o simplemente para que el animal tenga un buen aspecto, estará totalmente equivocado, pues basta con una dedicación media para que el animal mantenga su aspecto en perfectas condiciones.
Deberemos tener especial cuidado en no dejar que su manto se anude, ya que entonces si se complicaría la situación, sobre todo si llega al caso extremo de formar mechones como el Pastor Bergamasco tienen habitualmente. Un cepillado periódico (cada cinco días) realizado a pelo y contrapelo es suficiente para evitar esto.
Debemos descartar definitivamente la idea del esquilado de nuestro perro, ya que no lo beneficiaría absolutamente en nada y podría incluso llegar a ser perjudicial para su salud. El manto, tanto para el frío como para el calor, es la defensa natural que tiene todo perro para protegerse
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